No voy a hablar solo de los avances de mi Pequeña Princesa, mi Príncipe Mayor sigue creciendo y también tiene sus cosillas. Este año para mí está siendo muy especial, estoy notando cambios muy grandes en él, sobre todo porque cada vez es más "niño", con su independencia, sus razonamientos, sus decisiones y su propia personalidad bien definida.
En el cole va bien, aunque no se muere por ir, si por él fuera se quedaría todas las mañanas en casa, y nosotros estamos convencidos de que es porque se aburre. Cuando fuimos a recoger las notas del primer trimestre se nos quedó un sabor agridulce porque no fueron lo que esperábamos, aunque también debo decir que creo que es muy difícil valorar a un niño de esta edad con unos criterios "lineales"; no fueron ni buenas ni malas, simplemente me parecieron poco claras porque había cosas que se que Iván domina que decía que no las había conseguido, con lo que se me ocurre que Iván en el cole no es igual que en casa. Hemos tenido varias turorías con su seño y ella siempre concluye con que Iván es un niño alborotador y con poco interés, es decir, obedece y sigue el ritmo de la clase hasta que se cansa, pasa de todo y la lía. Y a mí este tema me preocupa porque lo que realmente creo que le pasa es que se aburre en clase y acaba incordiando; no justifico su actitud, pero intento comprender por qué actúa así.
De todas maneras la seño nos dijo que tuviéramos algo de paciencia porque al volver de las navidades los niños suelen dar un cambio radical, y parece que así está siendo. Está algo más relajado, pues estos primeros meses ha sido algo pegón (no suele iniciar, simplemente responde cuando le pegan a él o cuando se ve atacado, bien porque le quitan los colores, los juguetes o le destrozan las construcciones) y parece que mis charlas de "no tienes que pegar a los niños, cuando te pase algo se lo dices a la seño y ella lo arregla" va dando fruto; no me gustan los niños acusicas pero supongo que será mejor que un niño pegón. Todos los días le pregunto qué ha hecho en el cole, cómo se lo ha pasado, qué ficha les ha tocado, y me lo cuenta todo, su discurso suele ser "me lo he pasado bien y le he pegado a tal o cual", o "me lo he pasado bien y no he pegado a nadie"; cuando me dice que le ha pegado a alguien le pregunto por qué y ya me dice que no le han dejado jugar a las cocinas, le han tirado el castillo que hizo con las construcciones o le han pegado. Vamos, que siempre tiene excusa, que no pega por pegar, aunque yo le digo y le repito las veces que sean necesarias que no se pega A NADIE, ni a los compañeros del cole, ni a los nenes del parque, ni a Papá y a Mamá (que alguna vez se pone pesado o gracioso y nos da) y mucho menos a la hermanita. Pero afortunadamente últimamente son más los días de "me lo he pasado a bien y no he pegado a nadie", con lo que me alegro de que mi niño vaya volviendo a su ser.
Aún así el otro día recibimos una buena noticia, y es que ya han sido varias las veces que mi madre ha ido a recoger a Iván al cole (desde que volví al trabajo es ella quien lo hace) que la seño le ha dicho que Iván es un niño muy inteligente... ojalá sirva de algo, aunque tendremos que esperar y tener paciencia.
Hemos cambiado de actividad extraescolar, no iba muy contento al baile moderno y se nos ocurrió que fuera a judo, que es una buena actividad además para niños que suelen ser pegones. Tenemos una amiga que tiene un gimnasio y ella da las clases de judo a los chiquitines, así que Iván va encantado porque además comparte clase con el hijo de esta amiga, que es amiguito suyo. La diferencia principal con el baile es que ésta estaba masificada, y en Judo no llegan a 10 niños, con lo que la actividad es algo más personalizada y pueden dedicarle más antención. Se lo pasa fenomenal y al llegar a casa me enseña lo que ha aprendido, la voltereta, la caída y el saludito, y ahí me lo veo agachándose muy ceremonioso.
También parece que está cambiando su actitud, a pesar de que estos últimos meses han sido muy malos, pues ha estado muy rebelde, revoltoso y desobediente, llegando el punto de no poder llevárnoslo a ningún sitio que no fuera parque o lugar de diversión infantil. Voy consiguiendo poco a poco que obedezca, que se de cuenta de las cosas, procuro dialogar con él, explicarle por qué hay que recoger los juguetes o por qué no se puede saltar en el sofá, premiándole por las buenas actitudes y los logros, le ayudo para que se sienta motivado, y parece que poco a poco van siendo menos las veces que llegamos al enfado y al castigo. Me gusta que tenga determinados comportamientos y costumbres desde pequeño, como intentar ser ordenado con sus cosas, no maltratar los juguetes -le explico que hay que cuidarlos, que tiene mucha suerte de tener juguetes porque hay muchos niños que no tienen juguetes y que si no los cuida se los regalaré a otro niño que los quiera-, no gritar -hemos pasado una época de gritos constantes-, hacer lo que Mamá le pide -porque hasta ahora era pedirle algo y hacerse el sordo- y siempre haciéndole entender que son cosas normales. Así que aunque a veces se lo tenga que decir 3 veces normalmente suele recoger y guardar sus juguetes con ayuda de Papá o Mamá, cuando llega del cole deja su chaquetón y la mochila en la percha, se conforma cuando toca dejar de ver los dibujitos y me ayuda cuando nesecito que me traiga un pañal o las toallitas para cambiar a su hermanita.
Y lo que más en serio se ha tomado es lo de darnos la mano por la calle, sobre todo conmigo. Hace un par de meses estábamos comiendo en McDonalds y me dice "Mamá, ¿ves los niños de esa foto?" -era una foto de Ruth y José, los niños desaparecidos- "Sí cariño, los veo", y me dice "Mamá, esos niños se han perdido"... me sorprendió escucharlo porque nosotros no le hemos mencionado el tema, así que no se dónde lo habrá escuchado pero el caso es que lo sabe. Yo le dije que esos niños se habían perdido porque no le dieron la mano a su Mamá y su Papá por la calle, aproveché la ocasión porque se enrabietaba mucho al darle la mano, siempre quería ir solo y ya nos hemos llevado un par de sustos innecesarios, y tampoco es plan de comentarle la verdad del asunto. El caso es que desde ese día no protesta en absoluto a la hora de darnos la mano porque no quiere perderse y dejar de estar con Papá y Mamá.
También tenemos cambios físicos, yo lo comparo con fotos de este verano y lo veo muy cambiado, se le ha puesto cara de niño grande, y lo mejor es que ¡está más gordito!, con lo tirillas que ha sido siempre. No es que se le note demasiado, lo suficiente para que los pantalones que le compré en septiembre se le hayan quedado pequeños y ya pueda llevar los de 3-4 años sin que parezca un fantoche. Come muy bien, aunque está con tonterías de "esto me gusta-esto no me gusta" que es todo mentira porque se lo come sin enterarse y dice que está muy rico (el domingo se comió un plato de paella con un montón de judías verdes, y cuando llegó la última cucharada vio una judía algo más grande dijo que no le gustaba, pero ¡si se había comido un porrón de ellas antes sin protestar!), y yo muy contenta de ver que tiene algo más de chicha.
Y de lo que también me alegro, aunque no lo quiero decir muy alto, es de que desde el verano pasado que cogió una ligera faringitis, hasta el día de hoy no ha caído malo, espero que sigamos así.
Y de lo que también me alegro, aunque no lo quiero decir muy alto, es de que desde el verano pasado que cogió una ligera faringitis, hasta el día de hoy no ha caído malo, espero que sigamos así.
Y seguimos creciendo, sigo disfrutando de mi hijo, con lo bueno y lo malo es una delicia verlo crecer y tenerlo conmigo.


















